Porque fuiste fiel sobre lo poco, te pondré sobre lo mucho; entra
en el gozo de tu Señor (Mt 25, 23).
Estas pocas cosas son todo lo que se encuentra en esta vida, que es
como nada en comparación de los bienes celestiales. Lo cual quiere decir:
porque fuiste fiel, en relación con los bienes de la vida presente, te pondré
sobre lo mucho, esto te daré los bienes espirituales que están sobre
todos esos bienes. El que es fiel en lo menor, también lo es en lo mayor
(Lc 16, 10).
A continuación habla de la grandeza del premio: Entra en el
gozo de tu Señor. Porque el gozo es el premio: Os he de ver, y se
gozará vuestro corazón (Jn 16, 22).
Podría decir alguno: ¿Por ventura es la visión el premio o lo es
algún otro bien? Respondo que si otra cosa se dice premio, el gozo, sin
embargo, es el premio final. Como decimos que el fin de los
cuerpos pesados es el centro de la tierra, y que descansar en el
centro es lo principal, así el gozo no es otra cosa que el reposo del
alma en el bien alcanzado; por eso, por razón del fin, al gozo se
llama premio.
¿Y por qué dice "Entra en el gozo de tu Señor", y nos "recibe"?
Debe responderse que hay dos alegrías, la de los bienes exteriores y
la de los bienes interiores.
El que goza de los bienes exteriores, no
entra en el gozo, sino que el gozo entra en él; mas el que goza de los
espirituales, entra en el gozo: me introdujo el rey en su cámara
(Cant 1, 3).
O de otro modo.
Lo que está en alguno, es contenido por éste, y el
que contiene es mayor. Así, cuando el gozo viene de una cosa menor
que nuestro corazón, entonces entra el gozo en el corazón; pero
Dios es mayor qué el corazón; y por eso el que goza de Dios
entra en el gozo.
Además entra en el gozo de tu Señor, es decir, goza del Señor,
porque el Señor es la verdad. Por lo cual la bienaventuranza no es
otra cosa que el gozo de la verdad. O también "Entra en el gozo de tu
Señor, significa: Alégrate de aquello con que se goza y de que se
goza tu Señor; la fruición de sí mismo. Entonces el hombre goza
como el Señor, cuando disfruta del mismo modo que el Señor. Por eso
dice a los Apóstoles:
Dispongo yo del reino... Para que comáis y
bebáis a mi mesa en mi reino (Lc 22, 29-30), es decir, para que seáis
bienaventurados en lo mismo que yo soy bienaventurado.
(In Matth., XXV)
III. Este gozo será colmado: Pedid y recibiréis, para que vues
tro gozo sea cumplido (Jn 17, 24). Como el deseo es movimiento
hacia el bien y el gozo es su descanso en ese bien, el hombre goza
cuando descansa en el bien poseído, hacia el cual se movía el deseo. Pero
el gozo es proporcionado al bien poseído, y del bien creado no puede
tenerse gozo pleno, porque no aquieta plenamente el deseo y apetito del
hombre. Así, pues, nuestro gozo será pleno cuando poseamos aquel bien en
el cual están sobreabundantemente los bienes que podemos desear. Este
bien es sólo Dios, que colma de bienes nuestro deseo. Por eso dice:
Pedidlo, para que vuestro gozo sea cumplido, a saber, disfrutar de Dios
y de la Trinidad, después de lo cual no hay más. Me llenarás de
alegría con tu rostro (Sal 15, 11).
(In Joan., XVI; 2ª 2ae, q. XXVIII, a. 3)
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