Ir al contenido principal

MODO DE REPARAR LA NATURALEZA HUMANA - TOMAS DE AQUINO



1. El modo de la reparación debió ser tal que conviniese, ya a la naturaleza que había de ser reparada, ya a la enfermedad. Digo a la naturaleza, porque siendo el hombre de naturaleza racional y dotado de libre albedrío, debía reintegrarse al estado de rectitud, no por coacción exterior, sino por propia voluntad; y también a la enfermedad, porque, consistiendo ésta en la perversión de la voluntad, era necesario que la voluntad se redujese a la rectitud. La rectitud de la voluntad humana consiste en una ordenación legítima del amor, que es su sentimiento principal, y el orden dispone que amemos a Dios sobre todas las cosas como a sumo bien, y que encaminemos a Él todas las cosas que amamos como a último fin, y que, al amar a los otros seres, se guarde el orden debido, esto es, que pospongamos las cosas corporales a las espirituales. Para excitar en nosotros el amor a Dios, nada podía ser más eficaz que el Verbo de Dios, por el cual han sido hechas todas las cosas, tomase nuestra naturaleza para repararla, y que la misma persona fuese Dios y hombre. 

En primer lugar, porque con ello se manifiesta principalmente cuánto ama Dios al hombre, ya que quiso hacerse hombre para salvarlo; y no hay nada que induzca más a amar que el saberse amado. Después porque, teniendo el hombre la inteligencia y el corazón inclinados a las cosas corpo rales, no podía elevarse fácilmente a las que están sobre él; mientras que es fácil a cualquier hombre amar y conocer a su semejante. Pero considerar la alteza divina y ser llevado a ella por el afecto debido del amor no es propio de todos los hombres, sino únicamente de aquellos que con el auxilio de Dios, con gran empeño y trabajo, se elevan de lo corporal a lo espiritual. Por lo tanto, para abrir a todos los hombres un camino fácil hacia Dios, quiso Éste hacerse hombre, a fin de que hasta los niños pudiesen conocer y amar a Dios hecho casi semejante a ellos, y de este modo, por lo que pueden percibir, poco a poco creciesen hasta lo perfecto. Además, habiéndose hecho Dios hombre, se da al hombre esperanza de poder llegar a participar de la perfecta bienaventuranza, que sólo Dios posee por naturaleza. 

Pues promete al hombre que tiene conocimiento de su debili dad que llegará a la bienaventuranza, de la cual apenas son capaces los Ángeles y que consiste en la visión y goce de Dios, y le muestra que apenas hubiera podido atreverse a esperar tal cosa, si no se le mostraba, por otra parte, la dignidad de su naturaleza, a la cual Dios estima tanto que ha queri do hacerse hombre para salvarlo. Y así por haberse Dios hecho hombre, nos ha dado la esperanza de que también el hombre pueda llegar a unirse a Dios por el goce bienaventurado. Aprovecha asimismo al hombre el conocimiento de su dignidad por haber tomado Dios la naturaleza humana, para que no someta su afecto a ninguna criatura, dando culto al demonio o a cualesquiera otras criaturas por la idolatría, ni sujetando su afecto a las criaturas corporales amándolas desordenadamente. Porque es indigno que el hombre se someta desordena damente a las cosas inferiores a Dios, poseyendo tanta dignidad según la estimación divina, y estando tan cerca de Dios, que Éste ha querido hacerse hombre. 

(Contra Sarracenos, cap. V)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Es Roma la Gran Ramera?

                                                  PRÓLOGO   Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales  A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado?  ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...

III. El Testimonio de Jesús: El “Fuego Purificador” en Mt 12:32 y su Implicación Escatológica

  Ian Gianz 1. Contexto bíblico e histórico Mateo 12 se sitúa en un conflicto teológico entre Jesús y los fariseos sobre la naturaleza del Espíritu Santo. En ese debate, Jesús introduce una afirmación sorprendente: la posibilidad de perdón “en el siglo venidero” (ἐν τῷ μέλλοντι αἰῶνι), lo cual implica un escenario post-mortem donde ciertas faltas pueden ser purificadas/perdonadas. Este texto es crucial para la doctrina de un proceso de purificación después de la muerte, porque distingue entre pecados imperdonables y pecados que, aunque graves, podrían recibir remisión en la era futura. 2. Texto griego interlineal y traducción Mateo 12:32 — Texto griego καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ λόγον κατὰ τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου, ἀφεθήσεται αὐτῷ· ὃς δ’ ἂν εἴπῃ κατὰ τοῦ πνεύματος τοῦ ἁγίου, οὐκ ἀφεθήσεται αὐτῷ οὔτε ἐν τούτῳ τῷ αἰῶνι οὔτε ἐν τῷ μέλλοντι. Interlineal καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ λόγον — y quienquiera que diga una palabra κατὰ τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου — contra el Hijo del Hombre ἀφεθήσεται αὐτῷ — le será perdonad...

EL QUINTO SELLO (música)

Cuando abrió el quinto sello, el silencio habló, bajo el altar dormían voces del dolor. Eran los que dieron todo por verdad, sus nombres grabados en la eternidad. Sus gritos subían al cielo gris, ¿Hasta cuándo el juicio va a venir? Se les dio un manto blanco, un respiro más, esperad a los vuestros que aún vendrán. El tiempo se pliega, el sol se apagó, la tierra se estremece bajo el tambor. Siete sellos, siete ecos de lo que fue, el universo aguarda lo que aún no se ve. Caen las estrellas, el cielo se abre, la historia se quiebra, nada es estable. Los truenos proclaman: el fin reveló lo que el hombre en su orgullo ocultó. El sexto trueno partió el aire en dos, reyes y pobres buscaron un Dios. Montañas caían, mares rugían, y el tiempo en su eje se detenía. Un libro sellado en una mano de luz, nadie podía romper su cruz. Hasta que uno, con fuego en su piel, tomó el misterio y lo hizo ver. Silencio en el cielo, media hora o más, ángeles tensan cuerdas de paz. El incienso sube, la historia ...