Ir al contenido principal

IAN GIANZ: Adviento ( versión Canción)



Algo en el cielo susurra que nacerá, 
que la historia respira antes de despertar. 
Su Madre, arca eterna en un mundo de sombras, 
custodia la llama que ningún poder ahoga. 

 No era “necesario” al modo de la tierra, 
pero sí conveniente al corazón que espera: 
cuando el Amor quiere sanar la herida, 
elige el camino que más cerca nos mira. 

 El mensajero habló a la joven de luz, 
dijo “no temas, que en ti crece la plenitud”. 
Y mientras el mundo buscaba apagarlo, 
ella guardó el fuego que vendría a elevarnos. 

 Porque amar nos costaba…
 pero Él vino a enseñarnos que volver a amar 
ya no es tan duro cuando alguien nos ama tanto. 

 Nacerá, nacerá, como aurora en la noche que no pudo apagarlo. 
Nacerá, nacerá, y en nosotros despierta el bien que habíamos olvidado. 
Que crezca el Nazareno en lo profundo del ser, 
que vuelva a unir lo que el miedo rompió ayer. 
Nacerá, nacerá, y el invierno no podrá con su llegada. 

 Un dragón vigilaba la ruta del viento, 
quería romper la promesa del tiempo. 
María y José avanzaban sin ruido, 
mientras la noche escondía al Niño. 
 Él venía a mostrarnos que somos valiosos, 
que la carne humana es templo precioso. 

La dignidad que perdimos por dentro volvía
 a levantarse con su advenimiento. 
 Nada es tan fuerte como unir lo distante: 
lo eterno y lo frágil, lo alto y lo errante. 

La cumbre del cielo tocó la arena, 
para recordar que la miseria también se eleva. 
 Si alguna vez preferimos la voz del engaño, 
adviento es el tiempo de romper ese lazo. 

Hay un bien que despierta sólo cuando dejamos 
que en nosotros renazca el Verdadero Icono Humano. 
 Nacerá, nacerá, como un sol que la historia no pudo detener. 
Nacerá, nacerá, y su paso levanta lo que ya no sabía volver. 
Que crezca el Nazareno dentro del alma, 
como árbol que rompe cadenas y calma. 

Nacerá, nacerá, y en su luz también renacerás. 
 Cuando el amor se encarna, la sombra pierde nombre. 
Cuando la dignidad vuelve a tu carne, 
el dragón ya no responde. 
 Él vino a unir extremos imposibles, primero y último, 
polvo y altura. Adviento es recordar que esa unión también es nuestra. 
 Nacerá, nacerá, y en nosotros crecerá lo que el mundo no pudo dar. 
Nacerá, nacerá, y la noche aprenderá que no puede gobernar. 
Que crezca el Nazareno, que despierte lo eterno. 
Adviento es el canto del corazón que dice: “Nacerá… en mí primero”.
G.D   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Es Roma la Gran Ramera?

                                                  PRÓLOGO   Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales  A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado?  ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...

III. El Testimonio de Jesús: El “Fuego Purificador” en Mt 12:32 y su Implicación Escatológica

  Ian Gianz 1. Contexto bíblico e histórico Mateo 12 se sitúa en un conflicto teológico entre Jesús y los fariseos sobre la naturaleza del Espíritu Santo. En ese debate, Jesús introduce una afirmación sorprendente: la posibilidad de perdón “en el siglo venidero” (ἐν τῷ μέλλοντι αἰῶνι), lo cual implica un escenario post-mortem donde ciertas faltas pueden ser purificadas/perdonadas. Este texto es crucial para la doctrina de un proceso de purificación después de la muerte, porque distingue entre pecados imperdonables y pecados que, aunque graves, podrían recibir remisión en la era futura. 2. Texto griego interlineal y traducción Mateo 12:32 — Texto griego καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ λόγον κατὰ τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου, ἀφεθήσεται αὐτῷ· ὃς δ’ ἂν εἴπῃ κατὰ τοῦ πνεύματος τοῦ ἁγίου, οὐκ ἀφεθήσεται αὐτῷ οὔτε ἐν τούτῳ τῷ αἰῶνι οὔτε ἐν τῷ μέλλοντι. Interlineal καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ λόγον — y quienquiera que diga una palabra κατὰ τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου — contra el Hijo del Hombre ἀφεθήσεται αὐτῷ — le será perdonad...

EL QUINTO SELLO (música)

Cuando abrió el quinto sello, el silencio habló, bajo el altar dormían voces del dolor. Eran los que dieron todo por verdad, sus nombres grabados en la eternidad. Sus gritos subían al cielo gris, ¿Hasta cuándo el juicio va a venir? Se les dio un manto blanco, un respiro más, esperad a los vuestros que aún vendrán. El tiempo se pliega, el sol se apagó, la tierra se estremece bajo el tambor. Siete sellos, siete ecos de lo que fue, el universo aguarda lo que aún no se ve. Caen las estrellas, el cielo se abre, la historia se quiebra, nada es estable. Los truenos proclaman: el fin reveló lo que el hombre en su orgullo ocultó. El sexto trueno partió el aire en dos, reyes y pobres buscaron un Dios. Montañas caían, mares rugían, y el tiempo en su eje se detenía. Un libro sellado en una mano de luz, nadie podía romper su cruz. Hasta que uno, con fuego en su piel, tomó el misterio y lo hizo ver. Silencio en el cielo, media hora o más, ángeles tensan cuerdas de paz. El incienso sube, la historia ...