Por muchas razones se dice bienaventurado el vientre de la Santísima
Virgen.
Porque llevó al que en sí mismo es sumamente bienaventurado, como
dice el Apóstol: El bienaventurado y solo poderoso, el Rey de los reyes (1
Tim 6, 15).
Luego, porque María ha gozado de bienaventuranza suprema y Trinita
ria, pues fue esposa del Padre, madre del Hijo y morada del Espíritu Santo,
conforme a aquello: Salve madre de piedad y noble triclinio de toda la
Trinidad.
Porque concibió sin corrupción.
Porque lo llevó sin trabajo.
Porque lo dio a luz sin dolor.
Acerca de esto dice San Lucas: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y por
tanto concebirás sin dolor ni corrupción; Y te hará sombra la virtud del
Altísimo, y por consiguiente lo llevarás sin trabajo; Y por eso lo Santo que
nacerá de ti será llamado Hijo de Dios, y así darás a luz sin dolor.
Porque llevó el precio de la redención, como se lee en los Números
(20, 6): Señor Dios, oye el clamor de este pueblo, y ábreles tu tesoro, una
fuente de agua viva, para que, saciados, tenga fin su murmuración. Y
apareció la gloria del Señor sobre ellos.
Porque se benefició de todos los estados, pues tuvo la integridad de las
vírgenes, la fecundidad de las esposas y la castidad de los continentes.
Finalmente porque María será siempre bendecida por todos y pro
clamada bienaventurada, como dijo ella misma (Lc 1, 48): Me dirán
bienaventurada todas las generaciones.
(Serm., XLVI)
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