La Fiesta de todos los Santos es una celebración litúrgica que nos recuerda cómo se vive la comunión en el Cuerpo de Cristo, y es un tema que es importante; estudiemos del Catecismo un literal sobre esto: CIC 957 La comunión con los santos. "No veneramos el recuerdo de los del cielo tan sólo como modelos nuestros, sino, sobre todo, para que la unión de toda la Iglesia en el Espíritu se vea reforzada por la práctica del amor fraterno. En efecto, así como la unión entre los cristianos todavía en camino nos lleva más cerca de Cristo, así la comunión con los santos nos une a Cristo, del que mana, como de fuente y cabeza, toda la gracia y la vida del Pueblo de Dios" De este modo, la comunión implica una relación, un amor fraterno, que sólo se puede dar entre dos personas. Y es aquí donde se genera el problema por parte de no católicos sobre la aceptación de esta verdad, ya que según ellos, no puede haber comunión sencillamente porque los muertos están dormidos y no pueden escuchar nuestras oraciones.
Para ello, acuden a citas como: Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben , ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. (Eclo 9, 4-5), u otras como (Sal 6, 5), (Job 14, 12.21), (Dan 12, 2). Incluso, en el Nuevo Testamento citan: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen , para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza" (1 Ts 4, 13). Para responder a estas citas, es importante tener claro que cuando alguien moría en el AT, e incluso antes de la Resurrección de Cristo, se iba al Sheol, no al cielo como sucede después de la Resurrección. Esto es clave para no permitir que los no católicos, atribuyan a los que mueren en Cristo, el mismo estado de quienes morían antes de la Resurrección. Es por ello que los judíos concebían que en el Sheol no se podía hacer nada y de ahí que el estado de un muerto se considerara sin memoria.
Pero cuando leemos a Cristo explicar la parábola de Lázaro y el rico, observamos algo distinto. Cristo nos enseña que una vez en el abismo, el rico es “consciente de su estado” y sobre todo de lo que sucede en la tierra con sus familiares: El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento" (verso 28). Como se lee, el rico estaba consciente, aunque ya había muerto. Así, Cristo nos enseña que los muertos sí son conscientes de su estado.
Entonces, ¿por qué la Biblia menciona que duermen? Si observamos el estado de un muerto y de alguien durmiendo, vemos que la posición corporal y la apariencia es similar, de ahí que se considera que los muertos duermen. El uso del término “dormir” es metafórico cuando se refiere a los muertos. Además de Cristo enseñarlo con la parábola de Lázaro y el rico, lo observamos también en Apocalipsis, en donde leemos: Almas siendo conscientes de lo que vivieron en la tierra clamando a Dios justicia (Ap 6, 9-11) Una muchedumbre de pie delante del trono alabando a Dios (Ap 7, 9) Los ancianos y seres vivientes delante del Cordero presentando las necesidades de los santos en sus copas (Ap 5, 8) Ninguno de estos personajes que están en el cielo se encuentra inconsciente, porque Dios es un Dios de vivos, no de muertos.
Refuerzo
Leamos Heb 12, 1: Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos (Heb 12, 1) Esta cita llama “testigos” a los héroes de la fe en el Antiguo Testamento.
La palabra “testigo” sólo se usa para alguien vivo, consciente, que puede darse cuenta de algo. Por tanto, los que han muerto en Cristo viven
Anwar Tapias Lakatt
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