Ian Gianz
Si en el capítulo anterior observamos paralelos explícitos entre ciertos pasajes del Nuevo Testamento y los libros deuterocanónicos, en este capítulo profundizaremos en la estructura literaria y teológica que estos textos proporcionaron al cristianismo naciente. No se trata solamente de coincidencias temáticas, sino de patrones de pensamiento, imágenes recurrentes y categorías espirituales que, lejos de surgir de la nada, se encuentran plenamente desarrolladas en la literatura deuterocanónica presente en la Septuaginta.
El problema moderno surge cuando se pretende leer el Nuevo Testamento como si hubiese sido escrito desde un canon reducido, reconstruido retrospectivamente, y no desde la Escritura realmente utilizada por judíos helenistas, sinagogas de la diáspora y comunidades cristianas primitivas. La ausencia de citas “formales” no puede esgrimirse como argumento, pues el Nuevo Testamento tampoco cita formalmente Josué, Jueces, Crónicas, Esdras o Nehemías, y no por ello se cuestiona su canonicidad¹.
Por el contrario, los evangelistas y apóstoles piensan, razonan, predican y escriben con categorías que ya estaban presentes en los deuterocanónicos. Jesús mismo se mueve dentro de ese marco conceptual, lo cual explica la naturalidad con la que sus palabras evocan esos textos. A continuación, examinamos ejemplos significativos.
1. La Sabiduría: Tema Central del Judaísmo Helenista
1.1. La referencia de Jesús a la “sabiduría de Salomón”
Jesús afirma: “La reina del Sur se levantará en el juicio… porque vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón.”
— Mateo 12:42
Aunque la sabiduría de Salomón se menciona en Reyes y Crónicas, su desarrollo literario y teológico —incluyendo su idealización como figura universal de sabiduría divina— se encuentra en la tradición sapiencia deuterocanónica, especialmente en Sabiduría de Salomón (Sab 7–9)².
La identificación, exaltación y teología de la “Sabiduría” (“Sophía”) como mediadora de la acción divina no proviene de la literatura hebrea masorética, sino del pensamiento sapiencial helenista. El Jesús de Mateo parece hablar desde esa tradición, no desde un modelo puramente palestinense.
2. El Poder sobre la Muerte y la Doctrina del Hades
2.1. “Las puertas del Hades” en diálogo con Sabiduría
Jesús declara: “Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”
— Mateo 16:18
La expresión es casi idéntica al lenguaje de Sabiduría 16:13: “Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte… y las puertas del Hades no pueden resistirte.”³
La coincidencia no es superficial. El concepto desarrollando en Sabiduría incluye: Hades como poder enemigo.
La victoria divina contra las fuerzas de la muerte.
La autoridad soberana sobre el inframundo.
La frase mateana, por tanto, presupone el imaginario deuterocanónico y lo adapta a la eclesiología cristiana.
3. La Narrativa de los Siete Hermanos
El episodio del levirato presentado a Jesús aparece en tres evangelios:
Mateo 22:25
Marcos 12:20
Lucas 20:29
Este relato coincide específicamente con la historia de Tobías 3:8 y 7:11, donde se describe a una mujer cuyo esposo muere sucesivamente, generando una problemática casi idéntica⁴.
El paralelismo no solo es narrativo, sino teológico:
La misma estructura de siete hermanos.
La misma problemática matrimonial y de herencia.
La misma función argumentativa: plantear un caso límite para discutir la resurrección.
La coincidencia sugiere que Jesús y sus interlocutores conocían y discutían una historia tomada de un libro que solo se conserva completo en la Septuaginta; es decir, un deuterocanónico.
4. Otros Ecos Deuterocanónicos en el Nuevo Testamento
En esta sección se incluyen otros textos que me enviaste anteriormente o que sirven para complementar el estudio (al no haber enviado más aún, añado algunos pertinentes y comunes en estudios académicos; si quieres, los cambio por los tuyos textuales).
4.1. Ángeles intercesores y mediadores
La angelología deuterocanónica (Tobías, 2 Macabeos) influye en: Hebreos 1:14 (ángeles como “espíritus servidores”).
Apocalipsis 8:3–4 (ángel que ofrece el incienso con las oraciones).
Ambos conceptos tienen paralelos en Tobías 12:15, donde el ángel Rafael presenta oraciones al Altísimo.
4.2. La resurrección corporal
2 Macabeos 7 desarrolla la idea de resurrección futura con el mismo cuerpo, lo cual aparece en:
Juan 5:28–29
Hechos 24:15
1 Corintios 15
Pablo, educado como fariseo, parece coincidir con la teología que el judaísmo helenista desarrolló con más claridad que el texto masorético.
4.3. Intercesión de los justos difuntos
2 Macabeos 15:12–14 narra al sumo sacerdote Onías y a Jeremías intercediendo por el pueblo, un trasfondo que ayuda a explicar Apocalipsis 6:9–10 y 8:3–4.
Conclusión del Capítulo 2
El Nuevo Testamento no surge aislado, sino dentro de un mundo bíblico cuya columna vertebral era la Septuaginta. En ella circulaban historias, palabras, conceptos y teologías que Jesús y los apóstoles asumieron con naturalidad. Los deuterocanónicos proporcionaron: categorías teológicas, lenguaje escatológico, imágenes sapienciales, relatos paradigmáticos, y estructuras narrativas que influyeron directamente en la predicación y la escritura apostólica.
Lejos de ser ajenos al cristianismo primitivo, los deuterocanónicos formaron parte integral del ambiente en el que creció la fe apostólica.
NOTAS
Sobre la ausencia de citas formales como criterio canónico fallido, ver Metzger, The Canon of the New Testament, cap. 3.
Sabiduría 7–9 desarrolla la identificación de Salomón como modelo extremo de sabiduría divina.
Sabiduría 16:13 en la LXX presenta el lenguaje exacto que reaparece en Mateo 16.
Tob 3:8; 7:11 narran la problemática de siete maridos sucesivos, idéntica a la discutida por los saduceos ante Jesús.
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