III. El Testimonio de Jesús: La Remisión “en la Era Venidera” (Mt 12:32) y su Significado para la Purificación Post-mortem
Ian Gianz
1. Contexto histórico, literario y teológico
Mateo 12 registra una serie de controversias entre Jesús y los fariseos acerca de la verdadera identidad y la autoridad de Jesús. En este pasaje, Jesús no sólo refuta el argumento fariseo —que Él expulsaba demonios por Beelzebul—, sino que introduce una afirmación de enorme peso escatológico:
La existencia de perdón en la vida futura para ciertos pecados.
Esto es especialmente significativo porque Jesús no inventa la noción de “era venidera” (ha-olam haba), sino que presupone el marco teológico judío que aceptaba distintos niveles de expiación:
Expiación en esta vida: mediante sacrificios, arrepentimiento, oración y sufrimientos.
Expiación después de la muerte: enseñada en varios textos intertestamentarios (Sabiduría, 2 Macabeos), en la tradición farisea (Josefo Ant. 18.14), y en la literatura rabínica temprana.
Jesús se inserta en ese contexto y lo afina señalando que existe un pecado cuya gravedad lo excluye de toda purificación posible, tanto temporal como post-mortem.
2. Texto griego interlineal completo y análisis filológico
Mateo 12:32 — Texto griego completo
καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ λόγον κατὰ τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου, ἀφεθήσεται αὐτῷ·
ὃς δ’ ἂν εἴπῃ κατὰ τοῦ πνεύματος τοῦ ἁγίου, οὐκ ἀφεθήσεται αὐτῷ οὔτε ἐν τούτῳ τῷ αἰῶνι οὔτε ἐν τῷ μέλλοντι.
Interlineal detallado
καὶ ὃς ἐὰν εἴπῃ — y cualquiera que diga
ἐὰν + subjuntivo indica condición abierta real.
λόγον — “una palabra”, con sentido de “declaración, acusación, blasfemia verbal”.
κατὰ — contra, en oposición a.
τοῦ υἱοῦ τοῦ ἀνθρώπου — el Hijo del Hombre (título mesiánico).
ἀφεθήσεται αὐτῷ — le será perdonado; forma pasiva divina (“perdón otorgado por Dios”).
ὃς δ’ ἂν εἴπῃ — pero quien diga.
κατὰ τοῦ πνεύματος τοῦ ἁγίου — contra el Espíritu Santo.
οὐκ ἀφεθήσεται αὐτῷ — no será perdonado.
οὔτε ἐν τούτῳ τῷ αἰῶνι — ni en esta era.
οὔτε ἐν τῷ μέλλοντι — ni en la venidera.
Traducción técnica
“Y a quien hable una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero a quien hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará, ni en esta era ni en la venidera.”
3. Exégesis teológica profunda
A. Jesús reconoce explícitamente dos esferas temporales de remisión
La estructura doble es clave:
ἐν τούτῳ τῷ αἰῶνι — este mundo presente
ἐν τῷ μέλλοντι — el mundo futuro, después de la muerte
Jesús implica que existe perdón en ambos.
Si no hubiera posibilidad de perdón en la era futura, mencionar ambas no tendría sentido.
B. La lógica rabínica del siglo I coincide con Jesús
La Mishná (Rosh Hashanah 1:3) habla de tres grupos después de la muerte:
justos: van directamente a la gloria
malvados: van a perdición
intermedios: “descienden al Gehinnom” por un tiempo de purificación
Los fariseos (citados por Josefo) enseñaban que el alma podía experimentar purificación después de este mundo.
Jesús cita esta estructura y añade su autoridad divina para definir qué pecados quedan excluidos.
C. El pecado imperdonable implica que otros pecados sí pueden ser perdonados después de la muerte
Si Jesús dice:
“No será perdonado ni en esta vida ni en la futura”
es porque otros pecados sí podrían serlo.
Esto es exactamente lo que la Iglesia enseñó como purificación post-mortem.
4. Relación sistemática con otros textos del estudio
1 Corintios 3:11–15
Pablo describe un proceso purificador “como por fuego”.
El sujeto se salva, pero como quien pasa por fuego.
Esto coincide con la noción de remisión en la era venidera.
1 Juan 5:16–17
Juan distingue entre pecado de muerte e inmortal, como Jesús distingue entre uno imperdonable y otros perdonables.
La misma categoría teológica.
Ap 21:27
“Nada impuro entrará…”
Si alguien muere con impureza leve, debe haber un proceso previo de purificación.
Mt 12:32 ofrece el marco temporal: la era venidera.
Isaías 6 / carbones purificadores (punto siguiente)
La purificación mediante fuego celestial es un patrón constante.
5. Aportaciones patrísticas ampliadas
Orígenes (s. III)
Sostiene que los pecados no mortales pueden purificarse por fuego:
“Así como hay fuego que purifica el oro, así el alma será purificada de leves manchas en la era venidera.”
San Gregorio Nacianceno (s. IV)
Interpreta la frase “ni en este siglo ni en el venidero” como prueba de perdón futuro para ciertos pecados.
San Agustín (s. IV–V)
“No se diría que un pecado no será perdonado en el siglo futuro si no existieran pecados que sí lo fueran.”
En La Ciudad de Dios 21.24 Agustín afirma que algunas culpas se limpian después de la muerte.
San Gregorio Magno (s. VI)
Expone con fuerza:
“Debemos creer que existe un fuego purificador antes del juicio.”
Tertuliano (s. II–III)
Habla de “expiación después de la muerte” y prácticas de oración por difuntos.
Cipriano (s. III)
Afirma que las oraciones y sacrificios por los difuntos ayudan a su “purificación”.
6. Conclusión
Mateo 12:32 no es solo un texto sobre el “pecado imperdonable”.
Es un testimonio directo de Jesús sobre un hecho fundamental:
Hay pecados que pueden ser perdonados en la vida futura,
lo cual presupone un estado intermedio de purificación, distinto del cielo (total pureza)
y del infierno (sin posibilidad de perdón).
Jesús, sin nombrarlo explícitamente, está describiendo el trasfondo conceptual de lo que más tarde se llamaría purgatorio, entendido no como castigo, sino como fuego que transforma y prepara para la comunión con Dios.
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IV. Isaías 6 y la Purificación del Profeta: El Modelo Bíblico del Fuego Transformador
1. Contexto literario y teológico del pasaje
Isaías 6 constituye uno de los textos más importantes de toda la Biblia para comprender:
la santidad absoluta de Dios, la incapacidad humana para acercarse a lo divino en estado impuro, la purificación mediante fuego,y el intermediario angélico como agente purificador.
Este capítulo no es sólo la "vocación de Isaías", sino el paradigma bíblico de la transformación purificadora necesaria para poder servir y estar en la presencia del Santo.
El profeta experimenta tres realidades fundamentales:
La visión del trono (la gloria inaccesible de Dios).
El reconocimiento de su impureza.
La purificación por un serafín mediante un carbón ardiente.
Esta secuencia se convierte, para la tradición judía y cristiana, en el modelo teológico de purificación por fuego.
2. Texto hebreo interlineal y análisis filológico
Isaías 6:5–7 (Texto Hebreo Completo)
Isa 6:5
וָאֹמַר אֹוי־לִי כִּי־נִדְמֵיתִי
Va’omar: oy-li ki-nidmeti
“Y dije: ¡Ay de mí!, porque estoy perdido / deshecho / desintegrado.”
נִדְמֵיתִי — nidmetí
raíz דמה (“ser destruido, ser reducido a nada”).
Isaías experimenta la disolución del ser ante la santidad divina.
כִּי אִישׁ טְמֵא שְׂפָתַיִם אָנֹכִי
“porque soy hombre de labios impuros.”
Los labios representan la palabra, expresión de la identidad moral.
Isaías reconoce que su interioridad está contaminada.
וּבְתוֹךְ עַם־טְמֵא שְׂפָתַיִם אָנֹכִי יוֹשֵׁב
“y en medio de un pueblo de labios impuros habito.”
Los rabinos interpretan esto como:
“Si el profeta es impuro, ¿cuánto más el pueblo?”
כִּי אֶת־הַמֶּלֶךְ יְהוָה צְבָאוֹת רָאוּ עֵינָי
“porque mis ojos han visto al Rey, YHWH de los ejércitos.”
Ver al Rey era, para la mentalidad bíblica, un acto incompatible con la impureza.
Aquí nace la tensión esencial:
Nadie puede ver al Santo sin ser purificado primero.
Isa 6:6
וַיָּעָף אֵלַי אֶחָד מִן־הַשְּׂרָפִים
“Y voló hacia mí uno de los serafines.”
שְּׂרָפִים — serafim
literalmente “los ardientes”, “los en llamas”.
raíz שרף = quemar.
criatura espiritual ligada al fuego divino.
וּבְיָדוֹ רִצְפָּה מְלָקָחַיִם לָקַח מֵעַל הַמִּזְבֵּחַ
“con un carbón encendido en su mano, tomado con tenazas del altar.”
רִצְפָּה — ritspá
brasa viva, carbón ardiente, “piedra de fuego”.
El hecho de que provenga del altar indica:
origen sacrificial,
fuego santificador,
acción divina.
Isa 6:7
וַיִּגַּע עַל־פִּי
“tocó mi boca”
El fuego toca exactamente el órgano que Isaías declaró impuro.
וַיֹּאמֶר הִנֵּה נָגַע זֶה עַל־שְׂפָתֶיךָ
“y dijo: He aquí, esto ha tocado tus labios”
וְסָר עֲוֹנֶךָ וְחַטָּאתְךָ תְּכֻפָּר
“y ha sido quitada tu culpa, y tu pecado ha sido expiado.”
Aquí aparecen dos verbos esenciales:
סָר — sar: “remover, apartar, retirar”
תְּכֻפָּר — tekhupár: “ser expiado, purificado mediante un rito”
Este texto describe purificación, no destrucción.
3. Exégesis teológica profunda
A. El modelo de purificación: reconocimiento → fuego → misión
Isaías queda deshecho al contemplar la santidad de Dios.
La purificación por parte del serafín no ocurre antes de la muerte, sino en un estado de visión trascendente:
él está en el templo celestial, percibe seres angélicos, experimenta un juicio y purificación que no es de este mundo.
Esta escena constituye el antecedente más claro de: purificación inmediata, transformación del alma,
fuego divino que purifica, no castiga, intervención angélica como agente purificador.
B. La boca impura y el fuego del altar: un símbolo del alma
Para la teología bíblica, la boca representa:
pensamiento,
intención moral,
expresión interior.
La impureza de los labios = impureza del corazón.
La brasa del altar purifica lo interno, no sólo lo externo.
C. El fuego del altar no destruye: transforma
El fuego divino en la Biblia se clasifica como:
Fuego destructivo (Sodoma, juicio).
Fuego revelador (zarza ardiente).
Fuego purificador (Isaías 6).
En purificación, el fuego: no mata, no tortura,no aniquila, sino que transfigura.
4. Conexión sistemática con otras doctrinas del estudio
Con 1 Corintios 3:11–15
Pablo describe:
fuego que prueba,
fuego que purifica,
una persona que “se salva como quien pasa por fuego”.
Isaías 6 es el prototipo veterotestamentario de esto:
un hombre justo
impuro en su interior
purificado por fuego celestial
para poder entrar en plena comunión divina.
Con 1 Juan 5:16–17
Isaías no comete un pecado de muerte, sino impureza moral.
Por eso puede ser purificado, no destruido.
Juan distingue exactamente lo mismo.
Con Apocalipsis 21:27
“Nada impuro entrará.”
Isaías no podría permanecer ante el Santo sin purificación.
Lo mismo aplica para cada alma redimida en el escatón.
Con Mateo 12:32
Jesús indica remisión “en la era venidera”.
Isaías provee la imagen visual de cómo se da esa remisión:
fuego angélico que quita la culpa y expía el pecado.
5. Aporte patrístico ampliado
Orígenes
“El fuego que purificó a Isaías no lo destruyó; más bien lo preparó para oír al Señor. Así también el alma, tras la muerte, es perfeccionada.”
San Gregorio Nacianceno
Interpreta el carbón del altar como:
fuego del Espíritu Santo, que consume impurezas, reproduce el proceso en los fieles después de la muerte.
San Jerónimo
Sostiene que el carbón simboliza la medicina ardiente que cura la enfermedad del alma.
San Agustín
“El fuego angélico purificó al profeta. ¿Por qué negarse a creer que el fuego de Dios purifica a los que lo verán cara a cara?”
San Gregorio Magno
Asocia directamente Isaías 6 con el fuego purgatorial, como fuego que prepara para la visión beatífica.
6. Conclusión extensiva del Punto 4
Isaías 6 es uno de los textos más sólidos para fundamentar la purificación post-mortem porque:
Muestra una purificación no terrenal, sino celestial, mediada por un ángel.
La purificación ocurre después de un juicio inmediato, paralelo a la experiencia del alma tras la muerte.
Describe una expurgación por fuego que no castiga, sino que habilita para la comunión con Dios.
Es coherente con
el “fuego que transforma” de 1 Cor 3,
la distinción de pecados de 1 Jn 5,
la remisión “en la era venidera” de Mt 12:32,
y la necesidad de pureza absoluta para entrar a la Jerusalén celestial (Ap 21).
Es el modelo bíblico de cómo Dios purifica interiormente a quienes lo mirarán cara a cara.
Isaías se convierte en el paradigma del alma que, siendo justa pero aún imperfecta, es purificada por fuego divino para el encuentro definitivo con el Santo.
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