¿Enseñó realmente Cristo que el pan es su cuerpo y el vino es su sangre?
Cuando se nos es cuestionada nuestra fe sobre este punto, por lo general se trata de analizar el pasaje: Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo". (Mt 26, 26). Para nosotros, puede ser claro que si dice: ES MI CUERPO, es porque realmente lo es. Sin embargo, los no católicos han encontrado los siguientes argumentos: 1. El verbo usado en ese pasaje también puede traducir: significar .
Este argumento es sostenido por los testigos de Jehová. De esta forma, otra traducción válida para ellos es: esto significa mi cuerpo. Claramente es un atentado a la presencia real.
La palabra griega ἐσ τιν (estin: ES) por ejemplo, es usada en Mt 12, 7: Si hubieran comprendido lo que significa (estin): Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. El problema que tienen los testigos de Jehová cuando usan este pasaje es que en Mt 12 se trata de comprender el significado de una profecía dicha hace tiempo, y ahí es válido que se puede usar “significa”. Pero la gran mayoría de citas en que se usa (estin) se traducen al español como ES. Incluso lo hace la Biblia evangélica Reina Valera, pues es claro que mientras Cristo habla, tiene un pan de verdad en sus manos. 2.
El que se use el verbo SER, no implica que en verdad el pan sea el Cuerpo de Cristo, pues Cristo también dijo: yo soy el camino, yo soy la puerta, yo soy la luz, y en ningún caso se entiende de manera literal . En estos casos, estamos tratando de una figura literaria llamada “alegoría”, en donde se compara algo con otro elemento por medio de una similitud expresiva. Sin embargo, cuando Cristo dijo: Yo SOY el pan vivo bajado del cielo, acabó con la alegoría al explicar realmente cual era el pan. San Juan nos enseña: Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". A diferencia de los pasajes de la luz, camino y puerta, Cristo no acaba con la alegoría, explicando que es cada cosa. Mientras tanto acá, para darnos a entender que se refiere a algo material y tangible, dice que el pan que dará ES su carne. No hay lugar a simbolismos A pesar de ello, los no católicos vuelven a cuestionar con base en esto: El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. (Jn 6, 63).
De esta forma, quieren mostrar que la carne no es importante sino lo espiritual, y no se dan cuenta que precisamente están respaldando la enseñanza católica sobre que es el Espíritu Santo el que transforma el pan en el Cuerpo, y que la sustancia sola no sirve, sino bajo la acción de la Epíclesis en la Eucaristía por parte del Sacerdote. Como bien dice: las palabras que Jesús enseñó son Espíritu y Vida: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. (Jn 6, 56) Finalmente, ¿cómo entendieron los oyentes de Jesús? El texto nos muestra que los fariseos se escandalizaron porque entendieron bien qué Jesús no hablaba simbólicamente. Hoy siguen muchos escandalizados porque niegan que Cristo esté verdaderamente presente en la Eucaristía.
Refuerzo Leer: “Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación” (1 Cor 1, 28-29) ¿Creemos que si lo del pan y el vino fuera simbólico, comerías nuestra condenación por un simple pan?
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