Por lo tanto, sometámonos a su excelente y gloriosa voluntad; e implorando su misericordia y amor incondicional, abandonando todo trabajo infructuoso, la contienda y la envidia que conduce a la muerte, volvámonos a su compasión. Contemplemos con firmeza a quienes sirvieron a su gloria con perfección . Consideremos, por ejemplo, a Enoc , quien, hallado justo en su obediencia , fue trasladado y jamás murió . Noé , hallado fiel, predicó la regeneración al mundo mediante su ministerio; y el Señor salvó por medio de él a los animales que, de común acuerdo, entraron en el arca.
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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