Nuestros apóstoles también sabían , por medio de nuestro Señor Jesucristo , que habría contiendas a causa del episcopado . Por esta razón, puesto que tenían pleno conocimiento de esto, nombraron a los ministros ya mencionados y, posteriormente, dieron instrucciones para que, cuando estos fallecieran, otros hombres aprobados les sucedieran en su ministerio. Opinamos, por lo tanto, que aquellos nombrados por ellos, o posteriormente por otros hombres eminentes, con el consentimiento de toda la iglesia, y que han servido irreprochablemente al rebaño de Cristo con humildad , paz y espíritu desinteresado, y que durante mucho tiempo han gozado de la buena opinión de todos, no pueden ser justamente destituidos del ministerio.
Pues nuestro pecado no será menor si expulsamos del episcopado a quienes han cumplido sus deberes con santidad e irreprochabilidad. Bienaventurados aquellos presbíteros que, habiendo terminado su ministerio antes, han obtenido una muerte fructífera y perfecta. Pues no temen que nadie les prive del puesto que ahora les ha sido asignado. Pero vemos que has destituido del ministerio a algunos hombres de excelente conducta, que lo desempeñaron de manera irreprochable y honorable .
Comentarios
Publicar un comentario