Por lo tanto, siendo estas cosas manifiestas para nosotros, y puesto que escudriñamos las profundidades del conocimiento divino , nos corresponde hacer todo en el orden debido, tal como el Señor nos ha mandado hacerlo en los tiempos señalados. Él ha ordenado que se le presenten ofrendas y se le rindan servicios, no de forma irreflexiva ni irregular, sino en los tiempos y horas indicados. Dónde y quién desea que se hagan estas cosas, Él mismo lo ha fijado por su suprema voluntad, para que todo, realizado con piedad según su beneplácito, le sea agradable. Por consiguiente, quienes presentan sus ofrendas en los tiempos señalados son aceptados y bendecidos, pues al seguir las leyes del Señor, no pecan .
Sus servicios particulares están asignados al sumo sacerdote , su lugar propio está prescrito a los sacerdotes y sus ministerios especiales recaen en los levitas . El laico está sujeto a las leyes que le corresponden .
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