Que todo nuestro cuerpo, pues, sea guardado en Cristo Jesús; y que cada uno se someta a su prójimo, según el don que le ha sido dado. Que el fuerte no desprecie al débil, y que el débil respete al fuerte.
Que el rico provea para las necesidades del pobre, y que el pobre bendiga a Dios , porque le ha dado quien puede suplir sus necesidades. Que el sabio demuestre su sabiduría, no con palabras, sino con buenas obras . Que el humilde no dé testimonio de sí mismo, sino que deje que otro dé testimonio de él. Proverbios 27:2 El que es puro de carne no se enorgullezca ni se jacte, sabiendo que fue otro quien le concedió el don de la continencia. Consideremos, pues, hermanos, de qué materia fuimos hechos; quiénes somos y qué clase de seres venimos al mundo, como de un sepulcro, de las tinieblas más profundas. Él, quien nos creó y nos formó, habiendo preparado para nosotros sus abundantes dones antes de nacer, nos introdujo en su mundo. Por tanto, puesto que recibimos todo esto de Él, debemos darle gracias en todo; a él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén .
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