Este es el camino, amados, en el que encontramos a nuestro Salvador, Jesucristo , el Sumo Sacerdote de todas nuestras ofrendas, el defensor y auxilio de nuestra debilidad. Por Él contemplamos las alturas del cielo. Por Él vemos, como en un espejo, su rostro inmaculado y excelso. Por Él se abren los ojos de nuestro corazón. Por Él nuestro entendimiento, antes necio y oscurecido, florece de nuevo hacia su luz admirable. Por Él el Señor quiso que gustase del conocimiento inmortal , quien, siendo el resplandor de su majestad, es mucho mayor que los ángeles , pues por herencia recibió un nombre más excelente que el de ellos. Hebreos 1:3-4 Porque así está escrito: «Él hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego». Pero acerca de su Hijo, el Señor dijo así: « Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré las naciones por herencia, y los confines de la tierra por posesión».
Y de nuevo le dice: « Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».
¿Pero quiénes son sus enemigos? Todos los impíos y los que se oponen a la voluntad de Dios .
Comentarios
Publicar un comentario