Acerquémonos, pues, a Él con espíritu santo , elevando hacia Él manos puras e inmaculadas, amando a nuestro Padre misericordioso y bondadoso, que nos ha hecho partícipes de las bendiciones de sus elegidos. Porque así está escrito: «Cuando el Altísimo repartió las naciones , cuando dispersó a los hijos de Adán, fijó los límites de las naciones según el número de los ángeles de Dios . Su pueblo Jacob fue la porción del Señor, e Israel la heredad que le correspondía». Deuteronomio 32:8-9. Y en otro lugar dice: « He aquí que el Señor toma para sí una nación de en medio de las naciones , como quien toma las primicias de su era; y de esa nación saldrá el Santísimo».
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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