El Padre misericordioso y bondadoso se compadece de quienes le temen , y con amor y bondad concede sus favores a quienes se acercan a él con sencillez de corazón. Por lo tanto, no seamos indecisos, ni nos enorgullezcamos de sus grandes y gloriosos dones. Lejos de nosotros lo que está escrito: «¡ Dichosos los indecisos y de corazón vacilante!, que dicen: “Esto lo oímos en tiempos de nuestros padres; pero hemos envejecido y nada de esto nos ha sucedido”». ¡Necios! Compárense con un árbol; tomen, por ejemplo, la vid. Primero pierde sus hojas, luego brota, después echa hojas, luego florece; después viene la uva agria, y luego el fruto maduro. ¿Ven cómo en poco tiempo madura el fruto del árbol? En verdad , pronto y repentinamente se cumplirá su voluntad , como también lo atestigua la Escritura , que dice: « Vendrá pronto, y no tardará»; y: « Vendrá súbitamente Jehová a su templo, el Santo, a quien vosotros esperáis». Malaquías 3:1
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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