Ahora bien, la fe que está en Cristo confirma todas estas advertencias. Porque Él mismo, por medio del Espíritu Santo, nos habla así: «Vengan, hijos, escúchenme; les enseñaré el temor del Señor. ¿Quién es el que desea la vida y anhela ver días buenos? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela. Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones . El rostro del Señor está contra los que hacen el mal , para borrar de la tierra su memoria. El justo clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. Muchos son los azotes para los impíos ; pero la misericordia rodeará a los que esperan en el Señor».
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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