Amados, tengan cuidado, no sea que su gran bondad nos lleve a la condenación. [Pues así será] a menos que andemos como es digno de él, y con un mismo sentir hagamos lo bueno y agradable a sus ojos. Porque [la Escritura ] dice en cierto lugar: « El Espíritu del Señor es una lámpara que escudriña lo más profundo del ser» ( Proverbios 20:27) . Reflexionemos sobre cuán cerca está él, y que ninguno de nuestros pensamientos o razonamientos le es oculto. Por lo tanto, es justo que no abandonemos el puesto que su voluntad nos ha asignado. Es mejor ofender a los necios, imprudentes y engreídos que se glorían en la soberbia de sus palabras, que a Dios. Reverenciemos al Señor Jesucristo , cuya sangre fue derramada por nosotros; estimemos a nuestros líderes; honremos a los ancianos entre nosotros; instruyamos a los jóvenes en el temor de Dios ; guiemos a nuestras esposas hacia el bien . Que exhiban la hermosa costumbre de la pureza [en toda su conducta]; que muestren la sincera disposición de la mansedumbre; que manifiesten el dominio que tienen de su lengua, con su manera de hablar; que demuestren su amor , no prefiriendo a unos sobre otros, sino mostrando igual afecto a todos los que temen a Dios con piedad. Que sus hijos participen de la verdadera formación cristiana ; que aprendan cuán valiosa es la humildad ante Dios, cuánto puede influir en Él el espíritu de puro afecto, cuán excelente y grande es su temor , y cómo salva a todos los que caminan en él con mente pura. Porque Él escudriña los pensamientos y deseos [del corazón]: su aliento está en nosotros; y cuando Él quiere, lo quita.
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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