Los cielos, girando bajo Su gobierno, le están sujetos en paz. El día y la noche siguen el curso que Él ha designado, sin obstaculizarse mutuamente. El sol y la luna, junto con las estrellas, giran en armonía según Su mandato, dentro de sus límites prescritos y sin desviación alguna. La tierra fértil, según Su voluntad , produce alimento en abundancia, en las estaciones adecuadas, para el hombre, la bestia y todos los seres vivientes que la habitan, sin vacilar ni alterar jamás ninguna de las ordenanzas que Él ha establecido. Los lugares insondables de los abismos y las indescriptibles disposiciones del mundo inferior se rigen por las mismas leyes . El vasto e inconmensurable mar, reunido por Su obra en diversas cuencas, jamás traspasa los límites que lo rodean, sino que actúa según Su mandato. Pues Él dijo: « Hasta aquí llegarás, y tus olas se romperán dentro de ti». Job 38:11 El océano, infranqueable para el hombre, y los mundos que se extienden más allá, se rigen por los mismos designios del Señor. Las estaciones de primavera, verano, otoño e invierno se suceden pacíficamente. Los vientos, en sus respectivas direcciones, cumplen a su debido tiempo su función sin impedimento alguno. Las fuentes que fluyen sin cesar, creadas para el disfrute y la salud, proveen sin falta sus aguas para la vida de los hombres. Los seres más pequeños se reúnen en paz y armonía. A todos ellos, el gran Creador y Señor de todo, los ha dispuesto para existir en paz y armonía; haciendo el bien a todos, pero sobre todo a nosotros, que hemos acudido a su misericordia por medio de Jesucristo nuestro Señor, a quien sea la gloria y la majestad por los siglos de los siglos.
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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