Así pues , hermanos, seamos humildes , dejando a un lado toda altivez, orgullo , necedad e ira ; y actuemos conforme a lo que está escrito (pues el Espíritu Santo dice: « No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de sus riquezas; sino que el que se gloríe , gloríese en el Señor , buscándolo con diligencia y practicando el juicio y la justicia» ), teniendo muy presentes las palabras del Señor Jesús, que nos enseñaron mansedumbre y paciencia. Porque así habló: « Sean misericordiosos, para que alcancen misericordia; perdonen, para que les sea perdonado; como hagan, así se les hará; como juzguen, así serán juzgados; como sean bondadosos, así se les mostrará bondad; con la medida con que midan, con la misma se les medirá». Por este precepto y estas reglas, afirmémonos, para caminar con toda humildad en obediencia a sus santas palabras. Porque la santa palabra dice: « ¿A quién miraré, sino al manso y pacífico, al que tiembla ante mis palabras?» Isaías 66:2
PRÓLOGO Autor: Ian Gianz ¿Roma es la gran ramera? Una investigación exegética y profética desde las fuentes originales A lo largo de los siglos, la imagen de “la gran ramera” descrita en el Apocalipsis de Juan (capítulos 17–18) ha sido una de las más polémicas y, paradójicamente, una de las menos comprendidas. Diversas denominaciones y corrientes teológicas —especialmente aquellas surgidas tras la Reforma— han levantado esta figura como un estandarte de acusación contra la Iglesia Católica, identificándola, sin mayor análisis, con “Babilonia la Grande”. Pero, ¿es esto lo que realmente dice el texto sagrado? ¿Anuncia el Apocalipsis una visión anticatólica? ¿O se trata de una relectura profética del drama de Israel, de su historia de infidelidad y redención, que muchos interpretaron superficia...
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